Viaje relámpago a Zona Zero AINSA

Hace unos días en que decidimos que no era posible que no hubiésemos ido nunca a AINSA y que no pudiésemos hablar en primera persona de la experiencia que supone montar en la Zona Zero.

Así pues, y después de preparar el viaje (no muy en profundidad, aunque las ganas lo compensaban todo), el pasado sábado, al cerrar la tienda de bicicletas BIKESTOCKS en Barcelona, cogimos la furgoneta de Arnau y cinco de nosotros emprendimos el viaje.

tienda bicicletas bikestocks Barcelona

Aunque nos habían dicho que tardaríamos un poco más de tres horas, lo cierto es que un poco más tarde de las 11:00h ya estábamos en el Camping Peña Montañesa, donde amablemente nos esperaban para guiarnos hasta nuestro bungalow. Teniendo en cuenta que la temperatura exterior era de poco más de 2ºC agradecimos profundamente que la calefacción estuviese manteniendo su interior en una temperatura más que confortable.

Cenamos lo que habíamos llevado y después de reirnos un rato y ver UNREAL en el pequeño televisor de que disponía el bungalow nos pusimos a descansar esperando que todas nuestras expectativas se cumpliesen al día siguiente.

Nos levantamos a las 8:00h, almorzamos, quitamos la escarcha del cristal de la furgoneta y nos fuimos a la entrada del camping donde nos estaba esperando el remonte para llevarnos hasta la cota más alta en que se cogen las dos opciones que integran la Maxiavalanche (ruta 7). Una hora de recorrido con las furgonetas y el remolque, por vistas que nos ofrecían increibles vistas, para llegar arriba y darnos cuenta que nos habíamos abrigado demasiado. El día era excelente, un sol de justicia, ni gota de aire y todo por descubrir.

bikestocks en zona zero ainsa

Por lo que habíamos leído previamente en algunos foros, y por lo que habíamos visto en algunos vídeos, decisimos optar por la opción 1. Iniciamos el descenso, todavía fríos, y rápidamente nos percatamos que hay que trazar con mucho cuidado. La derecha amenaza con caídas considerables y las piedras juegan bajo los neumáticos. El terreno totalmente seco ayuda a ir cogiendo confianza. Vamos haciendo algunas paradas de reagrupamiento, porque hay gente con mucho nivel y otros que nos vamos defendiendo. Alternamos el single track con otro grupo de Navarra con el que vamos comentando la experiencia. Nos sorprenden algunos tramos en los que hay que meter hierro y pedalear, aunque son cortos y sirven para que no nos animemos más de lo que el terreno permite.

Íbamos comentando que todo estaba yendo bien, pero que no nos estaba quedando buen gusto de boca, cuando de repente entramos en un tramo entre pinos, ya en la parte baja, con un singletrack sin obstáculos o piedras que nos permite ir muy rápido, con seguridad y con mucho flow. Una auténtica gozada. Posteriormente nos vamos acercando a las dunas, ese tramo «lunar» que aparece en la mayoría de fotos y reportajes de AINSA Zona Zero, y al rodarlas nos damos cuenta del por qué. Decidimos hacer ese tramo hasta en 3 ocasiones, donde nos hacemos algunas fotografías, comentamos la mejor forma de enlazarlas, de saltarlas, lo probamos. Toda una experiencia difícil de olvidar.

bikestocks en zona zero ainsa

Desde allí pedaleamos hasta AINSA donde aprovechamos para comer y encontramos una Pizzeria Artesana donde cargamos de nuevo nuestros músculos de glucógeno. Nos habían explicado que uno de los mejores descensos era La Coasta (ruta 10), pero había que subir por pista o por carretera hasta Campodarbe y eso no iba a ser un paseo.

bikestocks en zona zero ainsa

Nos levantamos de la terraza de la Pizzeria, nos volvemos a equipar, y algunos pedaleamos y el resto va a recoger la furgoneta al camping para reagruparnos en Boltaña, antes de iniciar el ascenso, finalmente por carretera, hasta Campodarbe. Quizá fuese por el calor (en Enero, increible), por llevar el estómago demasiado lleno, o por el cansancio que habíamos acumulado por la mañana, pero lo cierto es que nos costó bastante llegar a la cima. Son 8 kilómetros con un desnivel considerable y sin ningún tramo de descanso.

Nos volvemos a equipar, buscamos donde se inicia el descenso y nos ponemos manos al manillar. Hay un primer tramo por terreno pelado, pedregoso, pero juguetón, hasta llegar a la pista que sube de Boltaña donde empieza uno de los mejores singletracks, sino el mejor, que he hecho nunca. Entre vegetación, lo suficientemente húmedo para que el grip sea perfecto, pero no lo suficiente como para que alguna de las losas sea demasiado peligrosa. Con una inclinación que te permite ir rápido y en la prácticamente no es necesario tocar el freno, nos vamos acercando al final, en el que se entrelazan curvas muy cerradas y en las que hay que tener una técnica muy depurada para no poner los pies en el suelo. Se nos ha hecho muy corto, pero nuestras piernas agradecen que haya finalizado. Ha sido todo tan emocionante que casi no nos hemos dado cuenta que hemos estado todo el día encima de la bicicleta.

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Ahora ya en Boltaña y destrozados vamos recogiendolo todo de nuevo, nos ponemos algo de ropa que nos esté tan susada (volviendo a recordar que estamos en el mes de Enero y en pleno Pirineo) e iniciamos el regreso a casa. Con tiempo por delante en la furgoneta vamos comentando la experiencia y haciendo planes para ver cuando podemos regresar y hacer alguna otra de las rutas que nos hemos hecho. Falta mucho por descubrir, pero volveremos más pronto que tarde. Si hay que recomendarle a alguien dónde ir a pedalear,  Zona Zero AINSA debe estar entre nuestras opciones.

En breve, más

Ambròs López | Tienda Bikestocks Barcelona

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